miércoles, 13 de agosto de 2014

Un impasse inesperado

Los brewers latinos, encaramados en la incipiente era comercial, van a por todo. Tres de sus representantes se embarcan a mediados de 2013 en un viaje de negocios a la provincia mediterránea, donde visitarán algunas fábricas en la Villa General Belgrano y se instruirán en un curso de capacitación dictado por su principal proveedor.


La experiencia adquirida por Walnuss, Blasen Sewers y GroBen Wert redunda en revelaciones importantes.

Tal es así que consiguen superarse y tras mover las fichas en la fábrica, consiguen a finales de año su máxima expresión en Lager, un color dorado cautivante, una espuma cremosa y perdurable, una gasificación óptima y un amargor estupendo.

La Lager es un éxito en ventas y nada pareciera interponerse en el destino a la excelencia.

La temporada de ojotas comienza con algunas postergaciones por motivos vacacionales, pero las pausas se prolongan con la excusa de fabricar nuevos bienes de uso. El tiempo pasa, las existencias se agotan y el muro se ensombrece con polvo y telas de araña.

¿Qué pasó? Los brewers dedican su tiempo a proyectos personales. Edward Walnuss suma a su vasto currículum el oficio de Maestro Mayor de Obras, y las profesiones de Ingeniero y Arquitecto. Gaspar Schmutzigen FuB apuesta todas las fichas a un viaje inolvidable: Mundial de Fútbol Brasil 2014. Kleine Michael se somete a una cirugía experimental, amputándose ambos pies y trasplantándoselos intercambiados. Ferdinand Sowjetisch y Otto GroBen Wert se unen a las huestes del Metal. Blasen Sewers aprovecha el desconcierto y practica el robo hormiga, para hacer donaciones al establecimiento educativo de sus infantes. Intertanto, los hermanos Verlost Zaratten seducen con un posible retorno.

Todo es confusión y olvido. Por fortuna, la banda encuentra un proyecto alternativo para no desmembrarse: el fútbol.

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