Los brewers latinos, encaramados en la incipiente era comercial, van a por todo. Tres de sus representantes se embarcan a mediados de 2013 en un viaje de negocios a la provincia mediterránea, donde visitarán algunas fábricas en la Villa General Belgrano y se instruirán en un curso de capacitación dictado por su principal proveedor.
La experiencia adquirida por Walnuss, Blasen Sewers y GroBen
Wert redunda en revelaciones importantes.
Tal es así que consiguen superarse y tras mover las fichas
en la fábrica, consiguen a finales de año su máxima expresión en Lager, un
color dorado cautivante, una espuma cremosa y perdurable, una gasificación
óptima y un amargor estupendo.
La Lager es un éxito en ventas y nada pareciera interponerse
en el destino a la excelencia.
La temporada de ojotas comienza con algunas postergaciones
por motivos vacacionales, pero las pausas se prolongan con la excusa de
fabricar nuevos bienes de uso. El tiempo pasa, las existencias se agotan y el
muro se ensombrece con polvo y telas de araña.
¿Qué pasó? Los brewers dedican su tiempo a proyectos
personales. Edward Walnuss suma a su vasto currículum el oficio de Maestro
Mayor de Obras, y las profesiones de Ingeniero y Arquitecto. Gaspar Schmutzigen
FuB apuesta todas las fichas a un viaje inolvidable: Mundial de Fútbol Brasil
2014. Kleine Michael se somete a una cirugía experimental, amputándose ambos
pies y trasplantándoselos intercambiados. Ferdinand Sowjetisch y Otto GroBen
Wert se unen a las huestes del Metal. Blasen Sewers aprovecha el desconcierto y
practica el robo hormiga, para hacer donaciones al establecimiento educativo de
sus infantes. Intertanto, los hermanos Verlost Zaratten seducen con un posible
retorno.
Todo es confusión y olvido. Por fortuna, la banda encuentra
un proyecto alternativo para no desmembrarse: el fútbol.

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